domingo, 25 de septiembre de 2016

"MANSOS Y HUMILDES DE CORAZÓN"

    “EL SEÑOR ES SUBLIME SE FIJA EN EL HUMILDE Y DE LEJOS CONOCE AL SOBERBIO” (Sal. 137,6)


La humildad es fuente de gracia. Ofrece a nuestras oraciones la garantía de ser escuchadas. Ante un alma que ora humildemente, Jesucristo ofrece su corazón para concederle sus dones, sus gracias, sus bendiciones. Pensemos en la oración del publicano.

Ser humilde significa ser amado por Jesucristo. El no tolera a los soberbios. Podremos comprender su actitud por la antipatía que  nos inspiran las almas orgullosas y satisfechas de sí mismas. El mundo no las soporta y las critica.   Debemos ser humildes y ver nuestras faltas. Si alguien dijera que haber tocado el fondo, es sumergirse en la humildad, nunca se lo desmentiría.   
                                                                                               Me parece, sin embargo que estar inmerso en la humildad es sumergirse en Dios, pues Dios es el fondo del abismo…. Puesto que ese fondo de humildad es el vaso que se necesita, el vaso capaz de recibir la gracia divina, seamos humildes.

Quien posee un fondo de humildad no necesita demasiadas palabras para instruirse. Dios le revela muchas cosas que otros podrían enseñarle.    (Sor Isabel de la Trinidad)
            

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